Basilica Nuestra Señora de Buenos Aires

Se construyó a partir de una donación de un gran terreno en el barrio de Caballito que en septiembre de 1893 realizó la vecina Celina Bustamante de Beláustegui para que los Mercedarios construyeran su escuela e iglesia. 

La primera y precaria capilla fue diseñada por el padre Ángel Páez y construida en 1894, ésta sería la predecesora de una segunda diseñada por el padre Nicolás González tres años después. 


Sin embargo, el alma mater de la Basílica fue el padre José Márquez que soñaba con un palacio majestuoso y, para tal fin, se puso en contacto con el arquitecto salesiano Ernesto Vespignani, quien halló inspiración en la iglesia del Sagrado Corazón de Turín.



El templo, que fue bendecido el 3 de diciembre de 1932 y consagrado el 18 de junio de 1935. Es de estilo neogótico-lombardo. Un importante rosetón pentagonal sobre la fachada y a ambos lados de ellas; y las bases de las 2 torres campanarios  de planta cuadrangular colocadas diametralmente a los ejes del edificio envuelven el majestuoso atrio con 2 puertas centrales de Piana & Gatuzzo con figuras de conquistadores españoles-inclusive Juan de Garay.

Tiene cinco naves laterales que rodean el ábside y la gran cúpula debajo de la cual está el altar baldaquino de granito rosa tallado en Alemania  de diecinueve metros con capiteles de bronce coronado por doce ángeles. Fue presentado en 1926 con el Altar Mayor de mármol italiano decorado con mosaicos venecianos que pone de manifiesto la excelencia de la firma Cadenazzi. Tras el altar de Nuestra Señora de los Buenos Aires se halla la imagen de Nuestra Señora de la Merced venerada por Manuel Belgrano a la que llegó a proclamar Generala de su ejército obsequiándole su bastón de mando para celebrar la victoria sobre el ejército realista en la batalla de Tucumán


Las torres alcanzan los 75 metros de altura, que poseen once campanas genovesas y estan coronadas por estilizadas agujas con cruces, espléndidamente decoradas con terrazas de celda campanaria en forma de templete circular con recortes y calados con catorce estatuas de santos mercedarios. 

La pila bautismal fue esculpida conforme el diseño del padre Márquez quien imaginó ''un ángel que es todo poesía entre ramos de azucenas y coronas de rosas para el bautisterio ; lleva corona de laurel y hay un niño sonriente a sus pies''. La estatua en mármol de Carrara fue llevada a cabo en forma más que fidedigna. Otro ángel con una paloma a sus pies se yergue sobre una pila de agua bendita decorada con querubines en el vestíbulo.

Especialmente encantadores son las estatuas de los acólitos con el hábito mercedario para ofrendas esparcidos por toda la basílica
 


24 de Abril
Es el dia en que se celebra la fiesta de Nuestra Señora de los Buenos Aires, advocación que dio el nombre a la capital argentina. 


Breve historia de la advocación

La catedral porteña difundió una breve gacetilla en la que narra el origen de esta advocación.

En la primera fundación [de Buenos Aires] Pedro de Mendoza llamó al sitio Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre para cumplir la promesa que hiciera a la Patrona de los Navegantes. “Buen Ayre” era la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria que se veneraba en el santuario de Cagliari, Cerdeña, y que era también patrona de los navegantes de Cádiz, España.


En la segunda fundación, Juan de Garay le da al nuevo asentamiento el nombre de Ciudad de la Trinidad. La razón sería que la festividad más importante cercana a la fecha había sido la de la Trinidad o, según algunos historiadores, porque la nave ancló el día de dicha festividad.


Pero al puerto le dio el nombre de Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Sin embargo los designios de Garay no tuvieron éxito ya que a pesar de que jamás hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre, el uso inapelablemente consagró desde el primer momento el nombre de Buenos Aires para la ciudad.


Sin embargo, el nombre asignado por Garay lo conserva el templo mayor porteño, que se llama Catedral de la Santísima Trinidad.

Historia de la Virgen Generala
La Orden de la Merced se exinguió en Tucumán hacia 1844, por el fallecimiento del padre Reto, el último religioso de la Orden que permanecía en el Convento. De la iglesia y el convento se hizo cargo el obispado. Con el tiempo, la iglesia adquirió notoriedad a raíz del protagonismo de la Virgen de la Merced en los acontecimientos que rodearon a la Batalla de Tucumán (nunca sabremos cómo se ganó ésta y por qué Pío Tristán, al amanecer del 24 de septiembre de 1812, levantó el campamento creyendo estar vencido) 

La imagen de la Virgen de la Merced que se utilizó en torno al 24 de octubre (un mes después de la batalla) era la "procesional", no la del altar. Es común y razonable que exista una imagen portante para los actos públicos. La que nos interesa estaba en guarda en la familia "camarera" (eso era también común en siglos pasados) que se ocupaba no solo de guardarla y rendirle culto, sino de mantenerla en condiciones para cuando le fuese requerida.

Tras la batalla de Tucumán seguramente muchas veces fue y volvió a la iglesia (hoy Basílica) con motivo de las celebraciones del 24 de septiembre. Sin embargo, parece que esa costumbre se fue perdiendo y a principios del siglo XX, los descendientes de aquella familia camarera se enteraron que los Mercedarios se habían radicado nuevamente en Buenos Aires, y quisieron devolver la imagen; la ofrecieron a la Orden y dos religiosos de la comunidad porteña viajaron a Tucumán y en tren, trajeron la imagen histórica en 1913

Entre tanto, estaba apenas iniciada la construcción de la Basílica actual de Nuestra Señora de Buenos Aires, y se reservó para ella el Camarín, originariamente destinado a la Virgen de Buenos Aires, titular del templo. Claro que el bastón de mando de Belgrano no estaba en casa de la familia camarera, sino en la iglesia Nuestra Señora de la Merced de Tucumán, y por eso en el Camarín esta solamente una réplica de ese elemento histórico.

Los Mercedarios estuvieron en Buenos Aires desde 1601 hasta su expulsión por la aplicación de la Ley de Reforma del Clero impulsada por Bernardino González Rivadavia, sancionada el 21-12-1822 y aplicada respecto al convento histórico, en febrero del año siguiente. La ley desalentaba las vocaciones a la vida religiosa, y procuraba dar incremento a las vocaciones al clero secular, por diversas y su efecto se extendió primero a la Provincia para la que había sido sancionada y copiada, de alguna manera, más luego, por otras provincias, salvo Mendoza. De ahí la extinción mercedaria en Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan, Santa Fe, Corrientes, y otras provincias, hasta que se inició la recuperación hacia 1860.  

© Miguel Cabrera

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