Parroquia Nuestra Señora del Carmen


Los primeros habitantes de la Villa Las Catalinas, allá por 1890, cumplían con sus deberes espirituales en un pequeño oratorio situado en Cullen al 5300, instalado en una vivienda particular propiedad de Aniceta C. de Fernández. Los domingos solían decir la misa los sacerdotes jesuitas Pablo GualdoJosé Antillac y José Gazet y otras veces los franciscanos Antonio SabioAdolfo Lazcano y Guillermo Etchevert. No sólo pronunciaban los oficios en el oratorio sino que solían recorrer la zona -formada por quintas y algunas casas- celebrando matrimonios y bautismos. Algunas vecinas, entre ellas las señoras de AnselmoBardiBarriosAgreloDelpontiOuviñas y Yranzo, formaron una Comisión Pro-Templo, pues consideraron que era necesario contar en la villa con una iglesia acorde con las necesidades religiosas.

Hay que destacar que el cura párroco de Belgrano, Presbítero Miguel Galletti, atendía a cerca de 10.000 habitantes de los barrios en formación vecinos, como las villas Mazzini, Modelo, Devoto y Las Catalinas. Una tarea ímproba para el sacerdote, que oportunamente solicitó al Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Federico Aneiros, la creación de una parroquia en Villa Las Catalinas. El arzobispo dio su aprobación y solicitó el plano del lugar donde se levantaría el futuro templo y la construcción del mismo, según el proyecto del Ingeniero Tomás Villalba. El Ing. Emilio Agrelo, por indicación de Francisco Seeber, donó tres lotes ubicados en las calles Cullen, Triunvirato y Bauness para que se erigiera un templo, con el expreso deseo de que el mismo se pusiera bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen.

La piedra fundamental
El 21 de diciembre de 1891 se colocó la piedra fundamental, que fue bendecida por el dominico Fray Modesto Becco con el padrinazgo del Cnel. Ernesto Rodríguez y la señora Dámasa Zelaya de Saavedra, propietaria -junto con su esposo Luis María Saavedra- de grandes extensiones de terreno en lo que es el actual barrio homónimo. El vecino Cecilio López donó una campana, que también fue bendecida, y Pedro Delponti ofreció los ladrillos necesarios para la construcción del templo. El 3 de marzo de 1893 se inauguró la capilla y en su interior se encontraba un altar dedicado a San Antonio, donado por el Seminario Conciliar de Villa Devoto, un gran cuadro de San Ignacio y las Estaciones del Calvario, con bancos de madera común. La bendición de la capilla la realizó el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Aneiros, y la misa fue ofrecida por el párroco de Belgrano, Miguel Galletti. El 1 de abril de 1893 asumió las funciones de párroco de la capilla el Padre Aquiles Blois.

La notable trayectoria del Padre Manuel S. Ruano, que rigió los destinos de la parroquia a partir del 30 de mayo de 1903 y por espacio de 48 años, permitió que la diócesis adquiriera una importancia decisiva dentro del barrio -llamado ya Villa Urquiza- con el establecimiento de dos colegios. El anhelo principal de Ruano siempre fue levantar un templo importante para reverencia de Nuestra Señora del Carmen, deseo que se fue cumpliendo con la desinteresada colaboración de los vecinos Carlos MartínEugenio VillanchónBernardo Rolland y Carlos Serón, quienes estuvieron a cargo de la dirección de obras y de las reformas del templo original.

Se construyeron dos naves laterales con acceso a la nave central, los ventanales fueron cubiertos con artísticos vitraux y se reemplazó el techado primitivo de zinc por una losa con el cielo raso abovedado. Asimismo, se mejoraron las condiciones exteriores de la iglesia, se elevó la torre y se instaló un reloj eléctrico. Posteriormente, estando aún al frente de la parroquia el Padre Ruano, se llevaron a cabo otras obras en el exterior del templo. Entre ellas una pared de un material que imita a la piedra para basamento de una verja de hierro, que abarca el perímetro de la iglesia por Triunvirato y Cullen.

Como ya dijimos, Manuel Ruano estuvo 48 años como cura párroco, pero promediando 1940 su salud se encontraba muy resentida. A pesar de ello, en 1950 cumplió sus Bodas de Oro sacerdotales con el beneplácito de todos los vecinos de la parroquia y se celebró una solemne misa en acción de gracias. Ruano falleció el 12 de junio de 1951 y sus restos se encuentran en su última morada, a la derecha de la nave central de la iglesia. Lo sucedió como párroco el presbítero Carlos Horacio Ponce de León, que condujo con acierto las actividades propias de la diócesis. A partir del 20 de noviembre de 1977 se designó cura párroco al presbítero Boris Gabriel Turel, oriundo de la provincia de Entre Ríos, donde nació el 1 de diciembre de 1930.

Profusa actividad espiritual
Desde su asunción, Turel viene realizando una notable actividad espiritual en diversos sectores de la parroquia. Dispuso la intervención de la misma en las reuniones de distintas organizaciones barriales, colaborando en la asistencia de sectores y personas necesitadas. Para ello creó el grupo “Construyendo Puentes”, que ayuda a los pobres y que tiene el aporte de Cáritas Parroquial. Se crearon los “Grupos de Matrimonio”, que realizaban reuniones mensuales con la presencia del cura párroco en el tratamiento de cuestiones espirituales y familiares. Además se establecieron retiros espirituales bajo el nombre de “Buen Tiempo”, que en general estuvieron organizados por el Padre Sergio Biondi y tuvieron muy buena aceptación de los feligreses. En 1990 se organizaron los “Encuentros Bíblicos”, a cargo del Padre Rafael Marino, con numerosa asistencia.

Es necesario recordar al sacerdote Pablo Gazzarri, quien estuvo asignado a la parroquia entre 1974 y 1976. Desapareció el 27 de noviembre de 1976, durante el período negro de la dictadura militar. En diciembre de 2002, con la asistencia y bendición del Vicario de la Arquidiócesis Monseñor Joaquín Sucunza, el Padre Boris descubrió una placa de bronce en su memoria en la Plaza Echeverría. Por otra parte, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen hizo colocar ermitas -diseñadas y construidas por el Arq. Juan Carlos Gai- con el fin de fomentar la veneración a la Santísima Virgen. Eso ocurrió entre 1987 y 1995 y la primera de ellas se instaló en la esquina de Nahuel Huapí y Bauness, dentro del predio de la Plaza Echeverría. También contó con una ermita el Mercado Municipal de Díaz Colodrero y Nahuel Huapí, que se mantuvo hasta su demolición. Una tercera se erigió en el atrio de la parroquia.
Son dignas de mención las reuniones que los miércoles y domingos por la noche realiza “Narcóticos Anónimos” en las instalaciones auxiliares del templo, llevadas a cabo por directivos de esa institución. Una acción muy importante es la asistencia espiritual a los geriátricos de la zona, que se ha ido acrecentando con el correr del tiempo, a cargo de los Ministros de la Eucaristía. Dentro de estas actividades se impuso la misión de llevar la imagen de la Virgen del Carmen a los hogares de Villa Urquiza -para su devoción durante varios días, a cargo de la “Cofradía del Carmen”- y el apoyo de otras instituciones de la parroquia. Y cada 16 de julio se celebran las fiestas patronales de la Virgen del Carmen. Durante muchos años era posible observar en distintas esquinas o lugares importantes de Villa Urquiza un pequeño altar con la imagen de la Virgen, con el propósito de que los vecinos y transeúntes testimoniaran sus agradecimientos o peticiones a la Patrona del barrio.

Radio evangelizadora
El 1 de mayo de 1997 se creó la FM 91,7 en una finca de la calle Cullen. La emisora se caracteriza por su programación de jazz y todos los días a la madrugada transmite “El rezo del Santo Rosario”. El Padre Boris tiene a su cargo los “Diálogos con el Padre Boris Gabriel Turel”, que se emiten dos veces por semana, donde desarrolla diversos asuntos espirituales, y los domingos a las 11 se transmite la Santa Misa. Desde sus comienzos y hasta el presente, las emisiones están a cargo del locutor Carlos Ingrassia.

El cura párroco Boris Gabriel Turel cumplió el 18 de septiembre de 2004 sus Bodas de Oro Sacerdotales; veintisiete de esos años transcurrieron como titular de esta diócesis de Villa Urquiza. Ese mismo día se ofició una misa en su honor, concelebrada con el entonces Arzobispo de Buenos Aires Monseñor Jorge Bergoglio y otros sacerdotes. A la ceremonia asistió un gran número de fieles y miembros de instituciones del barrio, entre ellas la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza, la Comisión del Centenario, la Junta de Estudios Históricos, el Club Atlético River Plate el Rotary Club y el Club de Leones. El Ing. Ricardo Vais y la señora María Di Tavi pronunciaron unas palabras en representación de la comunidad barrial y luego se realizó un ágape en el Colegio Beata Imelda, donde se saludó fervorosamente al Padre Boris.
Sin duda alguna, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen es una institución que enaltece a Villa Urquiza.

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