Parroquia Santa María de los Ángeles

Durante los primeros años del siglo XX Coghlan careció de lugares consagrados al culto, por lo que sus vecinos practicantes debían movilizarse hacia parroquias como la Inmaculada Concepción, en Belgrano, o Nuestra Señora del Carmen, en Villa Urquiza, para ser partícipes de los oficios religiosos.

Hacia 1906 es inaugurada la capilla del Hospital Pirovano, considerado el primer centro de culto católico en Coghlan. A lo largo de dos décadas, este espacio fue elegido por los padres capuchinos que actuaban en el barrio para realizar su labor evangelizadora y efectuar ceremonias religiosas. A él se sumaron domicilios particulares tales como el de la familia Dumit, chalet sito en calle Estomba 2636, que a mediados de 1955, ante una solicitud parroquial, sería nuevamente cedido para que los católicos de esa zona pudieran tener misa.

Resulta inadecuado desasociar el barrio de Coghlan con su Parroquia Santa María de los Angeles. Distintas fuentes coinciden en constituir a noviembre de 1927 como punto de inicio cuando, ante la escasez de espacios consagrados en el sector metropolitano, Fray José María Bottaro -quien se desempeñaba como Arzobispo de Buenos Aires- decide decretar la creación de 19 parroquias, entre las que figuraba la de Santa María de los Angeles.  Mediante los buenos oficios del Nuncio Apostólico del Papa en Argentina, Monseñor Felipe Cortesi, la curia eclesiástica de Buenos Aires ofreció a la comunidad capuchina genovesa, presente en Buenos Aires desde el siglo XIX, la administración de la nueva parroquia. Debía erigirse en una lejana localidad junto a la estación ferroviaria denominada Coghlan con el propósito de atender las necesidades de los inmigrantes y residentes italianos de la zona.

Un frío 16 de julio de 1928 llegaron a Buenos Aires el reverendo padre Joaquín de Monterosso y el Fray Félix de Artegna para tomar posesión de la novel parroquia. Dos días más tarde se afincaron en una casa alquilada, sita en la calle Congreso 3742, donde una pequeña pieza oficiaría de capilla. La mañana del 22 de julio Monseñor Fasolino -Obispo de Santa Fe entre 1932 y 1968- celebró la Santa Misa y pronunció el sermón de circunstancia. De esta forma quedaba inaugurada la capilla provisoria y, con ello, se inició en Coghlan un proceso de transformación social, cultural y espiritual signado por los valores humanos.

La llegada de Fray Antonio

Notables cambios se produjeron hacia fines de 1928; el 24 de diciembre, procedente de Montevideo, llegó a la residencia capuchina de Coghlan, bajo el cargo de Superior de la Casa, quien se transformaría en un emblema de la institución parroquial: Fray Antonio de Monterosso, hermano de Joaquín. Pocos días después fue designado por la curia Vicario Ecónomo de la Parroquia Santa María de los Angeles. Debido a la precaria condición económica de nuestros frailes, el 7 de noviembre de 1929 se trasladó provisoriamente la capilla. El nuevo destino fue una casa cedida en préstamo gratuito situada Congreso 3790, a pocos pasos de su precedente. El aumento del número de fieles condujo a Fray Antonio Monterosso y su comunidad religiosa a soñar con adquirir un terreno para fijar definitivamente su residencia y edificar su parroquia.

Fue elegida a este efecto una pequeña parcela sobre la calle Guayra (actual Tamborini), a metros de la Avenida Forest (Naón). Una casita de 16 metros cuadrados existente en el predio que funcionaba como oratorio actuó inicialmente como capilla provisional. Debió añadírsele una carpa donada por el ferrocarril para cobijar mayor cantidad de personas. Sirvieron como despacho, cocina y habitaciones de los padres unas barracas de madera. Asistidos por la Primera Comisión Pro Templo, conformada en 1929 con el objeto de cooperar con las obras, tras adquirir los terrenos lindantes comenzó a edificarse una amplia capilla en el espacio que hoy comprende la Fundación El Pobre de Asís y La Liga de Madres de Familia. Los trabajos culminaron con su bendición el día 6 de abril de 1930, solemne acto en el que Antonio de Monterosso fue receptor de la investidura de cura párroco, función que había sido diferida hasta el momento por no tenerse un local que pudiera fingir de sede parroquial.

Durante los primeros años de la década del 30 la persona de Antonio empezó a tomar notoriedad entre los habitantes de “el Barrio de Santa María de los Angeles”, como se hacía llamar en ese tiempo la zona de Coghlan. Dinámico e inteligente, en 1929 fundó la revista Santa María de los Angeles, sencilla publicación semanal que intentaba informar a la feligresía sobre los acontecimientos parroquiales, mientras que las últimas páginas, escritas en lengua italiana, eran dedicadas al inmigrante. Esta iniciativa, vigente durante casi tres décadas, sufrió diversas modificaciones en su extensión y denominación: a partir de 1935 se optó por Lateranus y desde 1950 comenzó a editarse bajo el nombre de La Hoja Parroquial.

Hacia 1931 el Padre Antonio estableció el primer Centro de Acción Católica de la República Argentina, oficializado el 24 de julio de 1932. Desde entonces es designado el Centro Nº 1. Tan alto honor correspondió a la rama de hombres. Para 1939 la instalación del Círculo de las Aspirantas se sumó a las cuatro ramas de la Acción Católica ya existentes: Hombres, Mujeres, Jóvenes y Señoritas. Luego se formarían pequeños grupos como La Rueda de Amigos o el Movimiento Juvenil, siempre dispuestos bajo el ala de la Acción Católica.

El templo actual

Los años pasaban y el espíritu franciscano se había consolidado en las calles de Coghlan. Los frailes, insatisfechos con la novel capilla-salón, comenzaron a hablar de edificar una iglesia. Aquello que se asemejaba a una utopía comenzó a tomar cuerpo y forma en 1935, tiempos del Padre Filomeno de San Secondo como párroco. Es así como se iniciaron los trabajos para levantar el templo que hoy vemos sobre la calle Naón. Fue erigido bajo la advocación de María de los Angeles, debido a la intima relación con su homónima basílica situada en Asís, y en conmemoración del Tratado de Letrán de 1929, acuerdo firmado entre la Santa Sede y el estado italiano gobernado por Mussolini. La colocación de su piedra fundamental tuvo lugar el 8 diciembre de 1935, fiesta de la Purísima, mediante una solemne ceremonia de gran júbilo popular.

El paradigma franciscano suponía que la condición económica de los capuchinos de Nuevo Asís fuera limitada. Por ello, la compleja construcción debió ser asistida financieramente por la Comisión Pro Templo, que en un principio reunía pequeñas donaciones particulares. No obstante, es allí cuando surgió la figura de Juan Pozzo. De origen genovés y reconocido como el máximo contribuyente, fue quien permitió edificar sobre la antigua Avenida Forest lo que hoy constituye nuestra parroquia. Elevada sobre los planos del arquitecto Raimundo Horne, primer presidente de la Acción Católica, se celebró la primera misa en el templo a fines de 1937 aunque, según archivo fotográfico, las obras finalizarían recién en 1940.

Por esos años, la población de Coghlan ascendía a 35.000 habitantes distribuidos en casi 120 manzanas. Muchos de ellos, fieles de la parroquia, sumaron su voluntad a la novedosa iniciativa de modificar el nombre del barrio por el de Nuevo Asís. Debido a la presencia de diversas instituciones de la orden y deseando testimoniar su devoción a San Francisco, los frailes capuchinos quisieron que llevara el mismo nombre que el terruño itálico que viera aparecer al Padre Seráfico. Cundió la denominación por corto tiempo, utilizada en nombres de comercios o en la designación optada para asociaciones barriales como la Comisión de Fomento de Nuevo Asís.

El 7 de diciembre de 1941, mediante un solemne acto litúrgico, quedó inaugurado parte del convento -su ubicación corresponde al sector actualmente comprendido por la secretaría parroquial y parte del colegio Santa María- que serviría de morada y lugar de oración de los frailes. Edificado por los arquitectos Augusto Fava y Raimundo Horne y el constructor Pedro Mainardi, la designación de padrinazgo recayó sobre Juan Pozzo y su esposa Emilia.

En 1946 se iniciaron los trabajos del Camarín de la Virgen. La hermosa obra fue finalizada al cabo de un año, tiempos en los que el Padre Román María asumía funciones como cura párroco. Ya sin la presencia física de Juan Pozzo, muerto en 1948, se instauró hacia 1951 la llamada Comisión Permanente Pro Templo. Merced a esta asociación, inicialmente presidida por María Gigy O’Farrell y luego por Francisco Mavricich, la parroquia logró realizar numerosas modificaciones arquitectónicas de naturaleza accesoria que hicieron a la comodidad de su feligresía. Se destacan la colocación de la puerta cancel para combatir las bajas temperaturas, la realización de vereda y plazoleta y la restauración del salón parroquial.

Educación y cultura

Durante los primeros años en Coghlan, las modificaciones en materia espiritual traídas por los frailes capuchinos fueron acompañadas por intensas iniciativas culturales. Ya en sus inicios mostraron interés en la conformación de bibliotecas y el dictado de cursos catequísticos. La llegada de Antonio de Monterosso, símbolo del crecimiento parroquial, resultó decisiva para el desarrollo de la feligresía. En su dimensión de escritor brindó a la comunidad de Santa María ingeniosas reflexiones que serían plasmadas en sus distintas obras literarias. Entre ellas se destaca la célebre Triple Unidad, publicada en 1943. En sus páginas proponía la instauración de una sola lengua universal, un único calendario y un solo gobierno mundial.

La educación cumplió un papel fundamental en la biografía parroquial. Con la influencia del Círculo de Señoritas de la Acción Católica, a fines de 1943 y principios de 1944 se fundó una academia gratuita que se llamó Maggy, dirigida por Emma Fernández. Con la conformación de la Asociación de Profesionales Católicos de la zona, en 1951 comenzaron a gestarse innovadores proyectos de orden educativo. Bajo la tutela del Padre Alfonso de Concordia, párroco por entonces y fundador de la entidad, comenzó a activarse la posibilidad de establecer una casa de estudios secundarios en terrenos ubicados sobre la calle Manuela Pedraza. El proyecto hablaba de un colegio nacional que estaría bajo la dirección del Padre Alfonso de Concordia y de un cuerpo de profesores provenientes de la asociación de profesionales. Carente de organización institucional y ante la ausencia de alumnado, el propósito no tuvo favorable desenlace aunque sentó las bases de lo que en 1960 sería el Instituto Santa María de los Angeles.

Alrededor de 1942 apareció el primer registro relativo a la composición de un coro parroquial. Fue en los festejos patronales de ese año bajo la dirección de María Auvergne. Para 1943 la colaboración de un grupo de jovencitas, entre las que se encontraban las hermanas Lidia y Ema Fernández, allanó el camino para la creación de un coro estable que adoptaría el nombre de Coro de Señoritas de Santa María de los Angeles, cumpliendo con el anhelo del Padre Alfonso. Corrientes musicales como estas dieron entidad a lo que décadas después sería el famosísimo coro conducido por el Padre Clemente Chiesa.

En abril de 1953 un valioso acontecimiento cultural causó profunda felicidad en los habitantes del barrio. En dependencias del reciclado salón parroquial abrió sus puertas el Cine-Teatro Forest. Para el correcto funcionamiento se dispuso que fuera dirigido y organizado por Ricardo Schenone, quien ostentaba el cargo de presidente de la reconocida Empresa Cinematográfica Argentina (ECA). Sirvió también para reuniones, conferencias científicas, encuentros juveniles y charlas en clave de “cine-debate”.

Al repasar los primeros años de vida de la parroquia a través de distintas fuentes vemos que la historia se repite y que una parroquia es siempre igual a sí misma: los mismos sacramentos, el mismo evangelio, los mismos domingos, los mismos idénticos ritos. Lo único que cambia son los hombres, para ellos escribimos

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