Basílica San Antonio de Padua

Hacia mediados del Siglo XIX, más precisamente el 2 de septiembre de 1852, la extensa fracción de tierra que iba desde Constituyentes hasta Lope de Vega entre Mosconi y Beiró, es adquirida por Santiago Altube al presbítero José Julián de Gainza. El lugar era conocido como “La Chacra”, existiendo también el tambo “La Lechuza”. Pero Santiago y su esposa deciden regresar a España, dejando el lugar al cuidado de su hermano Félix. A la muerte de éste, se hacen cargo sus hijos. A Santiago lo heredan sus hijos Miguel y Nicanora. Hacia fines de 1888, Miguel y el esposo de su hermana Nicanora, José Antonio de Elorza, regresan a Bs. As. con la intención de vender “La Chacra” y obtener una compensación del F.C. Buenos Aires al Pacífico, por haber incursionado con sus vías en sus tierras.
 El Banco Inmobiliario recibe por ese entonces la propuesta de adquirir esas tierras. Su presidente, Antonio Devoto, visita el lugar y recomienda al Directorio realizar la operación, que se concreta el 25 de Febrero de 1889. El Tambo La Lechuza no es parte de la venta. Es la intención del Banco Inmobiliario desarrollar un barrio y su Iglesia, según consta en el Archivo General de la Nación, Tribunales, 1889, Protocolos del Escribano Carlos de la Torre, fs. 111.

Juan Antonio Buscchiazzo realiza la traza de un nuevo pueblo y el 13 de abril de 1889, el Intendente Guillermo Cranwell durante el gobierno del Presidente Juárez Celman, aprueba los planos correspondientes. La Iglesia sería emplazada entre las calles Lincoln, Pedro Morán y San Nicolás.

Construcción

En 1913, Antonio Devoto compra a La Inmobiliaria las tierras donde estaba previsto erigir la Iglesia y la construcción existente en ese lugar, con el ánimo de completar la misma. Contrata al Arq. Austro-húngaro Marcovich que tomó como modelo el Panteón real de la Basílica de Superga en Italia. Asimismo, encomendó las pinturas a los artistas italianos Dante Ortolani y Luis Boni quienes junto con un grupo de artesanos se abocaron a esta magnífica obra.

Por indicación del mismo Devoto, se excavó una cripta destinada a la sepultura de sus restos y los de sus esposas, Rosa Viale y Elina Pombo. Esto traería futuros problemas pues los cimientos de la estructura no tenían la profundidad adecuada para soportar esta construcción.

Devoto fallece en 1916 y la obra se paraliza. Su segunda esposa decide continuar la obra una vez que es declarada oficialmente heredera universal. Se levanta la casa parroquial de dos plantas con grandes comodidades, y adosado a la misma, se erige el Baptisterio. Antes de ver concretado su deseo, Elina Pombo fallece el 21 de julio de 1923. A Doña Elina la heredan sus hermanos quienes finalmente concluyen la obra en agosto de 1928.

El 12 de octubre de ese año se produce la erección canónica de la parroquia aunque aún no tenía cura párroco, oficiando celebraciones ocasionalmente el R.P. Agustín Nores, hasta que el 29 de octubre de 1929 se designa Párroco a Virgilio Filippo, quien oficia como tal hasta 1939, en que fuera designado Párroco de la Iglesia Inmaculada Concepción de Belgrano.

Algunas publicaciones (ver Homenaje a Villa Devoto – 100 años de historia, 1988) mencionan que la apertura del Templo fue el resultado de la voluntad de un gran número de fieles que irrumpieron resueltamente en el mismo, abriendo sus puertas al culto.

Formalmente, la creación de la Parroquia se produce junto con la división del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires en 113 parroquias, creándose en ese momento un total de 20 nuevas parroquias

El Organo

Fue traído de Alemania en el año 1920 e instalado por el organero Alberto Mateo Poggi con materiales suministrados por la firma Aug. Laukhuff (Weikersheim, Alemania). En una pequeña placa de porcelana aún conservada, originalmente fijada en la consola y actualmente puesta en el centro de la fachada, dice: 
Alberto M. Poggi - Buenos Aires - Bustamente 248 (sic) 
Nótese el error en el nombre de la calle (debe decir Bustamante).

No se ha encontrado documentación acerca de la fecha exacta de instalación del instrumento en la Basílica (por ese entonces capilla privada de la familia Devoto), mas por ciertas características constructivas se estima que fue construido e instalado alrededor del año 1920, lo cual parece razonable siendo que las obras de construcción del templo concluyeron en 1923.

Al no haber suministro de electricidad en el lugar por ese entonces, el aire para el funcionamiento del órgano debía ser producido manualmente. Para esto había una rueda de hierro de aproximadamente un metro de diámetro con manivela (actualmente inexistente) localizada a un costado de la caja, del lado opuesto al acceso a la tribuna. El eje de dicha rueda ingresaba al interior del órgano y, girando, activaba tres bombas que insuflaban aire al fuelle general.

Se ejecuta desde una consola que posee dos teclados manuales de 58 teclas cada uno (de Do1 a La 5) y un teclado para ser tocado con los pies llamado pedalera, cuya extensión es de 27 teclas (de Do1 a Re3). Contiene un total de 955 tubos sonoros; los pocos tubos que están a la vista se denominan tubos de fachada. La gran mayoría no es visible para la feligresía, y se encuentra oculta dentro la caja de madera.

El material de que están fabricados los tubos es aleación de estaño con plomo, pero también encontramos tubos de madera y de zinc. Los tubos más largos (los sonidos más graves) tienen una altura de 2,40 metros, y los más cortos (los sonidos más agudos) apenas unos pocos milímetros.

Luego de la erección canónica de la Parroquia en 1928, siendo como fue dicho su primer Párroco Virgilio Filippo, se abrió el templo al culto público, y es muy probable que se comenzara a utilizar el órgano regularmente en los servicios religiosos. A comienzos de la década de los años ’30 se instaló un motor eléctrico para el suministro del aire a presión, el cual sigue estando en servicio hasta la actualidad. Originalmente la consola poseía una organola (dispositivo de ejecución automática mediante rollos de papel perforado); dicho aparato fue retirado mucho tiempo atrás, pero se conservan aún varios rollos de la época.

A partir del año 1930 realizó trabajos de mantenimiento el técnico en pianos Pedro Vaini junto con su padre. Posteriormente estuvo a cargo del mantenimiento el organero Marcos Azurmendi. A fines de los años ’70, el organero Antonio Petrolo realizó diversos trabajos de reparación.

En el año 1985, siendo párroco el padre Roque Chidichimo, se decidió encarar un importante trabajo de remodelación y restauración del instrumento.

El sistema original de comunicación neumática de la consola con el órgano propiamente dicho fue reemplazado por un sistema eléctrico accionado por circuitos electrónicos desarrollados en el país, lo cual permitió agregar recursos sonoros al órgano, facilitar la interpretación y desplazar la consola a fin de que el organista visualice con facilidad el altar.

Asimismo se colocaron dos nuevos fuelles reguladores de aire, uno por cada teclado manual y también otros muchos elementos importados de Alemania provistos por la firma Aug. Laukhuff, la misma que proveyera el órgano alrededor del año1920.

Basilica

El Padre Hermenegildo Fazio, quien sucedió al R.P. Filippo como Párroco, dedicó mucho esfuerzo a la restauración del Templo y de sus obras de arte. Gracias a su gestión ante el Cardenal A. Caggiano, que intercedió ante la Santa Sede, el Papa Paulo VI otorgó a la Iglesia de San Antonio de Padua el título de Basílica Menor. Esta distinción es concedida a aquellas Iglesias que sobresalen por sus características arquitectónicas y ornatos, pero muy especialmente por el culto que en ellas se manifiesta. La bula papal por la que se concede la distinción de ser considerada Basílica Menor fue emitida con fecha 7 de Diciembre de 1963.

Datos Arquitectónicos

El templo es un claro exponente del estilo neoclásico romano, con cuatro columnas de estilo toscano que dominan su fachada, frisos adornados con los símbolos marianos (flor de lis) y frontis triangulares que enmarcan imágenes de rostros de ángeles. Estos rostros se repiten en distintos lugares en el interior del Templo.

La nave principal, con cuatro brazos de la misma longitud, tiene forma de cruz griega

El Altar Mayor, dedicado a San Antonio de Padua, está realizado en mármol de Carrara. Como los otros dos altares laterales, el que se encuentra en la Cripta, el púlpito y el baptisterio, fueron importados de Italia, de donde llegaron desarmados, siendo ensamblados en el lugar en que iban a ser emplazados.

En el Presbiterio, al pie del altar, se encuentran los símbolos que un Templo tiene derecho a lucir cuando el Papa le otorga la categoría de Basílica: el canopeo o umbraculum y el tintinábulo.

El Cristo Crucificado es una obra tallada a cincel en una sola pieza de mármol de Carrara, perteneciente al escultor florentino Antonio Frilli. Esta escultura obtuvo un premio en la ciudad de Turín.

En los dos costados, los dos Altares menores, dedicados a la Virgen María y a su esposo San José, El de la Inmaculada posee el bajorrelieve de “La Piedad”. El de San José posee un bajorrelieve de “la Sagrada Familia en el Pesebre de Belén. Los Sagrarios fueron quitados después de la reforma del Concilio Vaticano II, por lo que los lugares que ocupaban, han sido cubiertos.

La lámpara votiva es una pieza de gran tamaño adornada con filigrana dorada repujada, semejante a las que se encuentran en las catedrales por su magnitud y las decoraciones que la engalanan.

Las luminarias pertenecen al período Art Nouveau y son de seis, nueve y diez luces. Representan “basiliscos”. La araña es de estilo “Liberty” italiano. Este estilo se genera en Italia luego del período romántico y en él se utilizan elementos de la naturaleza como medio de expresión plástica. Por ello en este caso, vemos caballos sobre los que se emplazan los candelabros con 36 luces, simulando velones.

El Púlpito está tallado en dos bloques de mármol de Carrara y tiene la forma de un gran cáliz. Alrededor de la copa, se ven cuatro imágenes que tienen la particularidad de estar coronadas por valvas, en lugar de la aureola que irradia de las testas de los santos. Las valvas representan la purificación alcanzada a través del agua.

Cada una de estas imágenes tienen en sus manos sendos elementos que las identifican: Áncoras (anclas), Espadas, Cruces, Libros (o tablas a modo de Escrituras).

Los pintores que trabajaron en los frescos fueron Dante Ortolani, arquitecto y escenógrafo del Teatro Colón, y Luis Boni, titular de la cátedra de Arte en la Academia Nacional de Bellas Artes y pintor oficial de don Antonio Devoto.

Se ha podido identificar que las pinturas que están en el ábside corresponden a Ortolani, por los colores celestes que son coincidentes con las pinturas realizadas por este artista en el Teatro Colón.

Luis Boni realizó las pinturas superiores de los altares laterales, que recuerdan milagros realizados por San Antonio: sobre el altar de San José, el milagro de los peces y sobre el de la Inmaculada, un milagro de Resurrección. También, realizó las pinturas que tienen marco circular en los laterales, recordando otros milagros del Santo. Estas pinturas están hechas sobre tela y pegadas sobre los muros, utilizando una técnica que se denomina “Maduflage” y consiste en telas pintadas y luego pegadas en las paredes a modo de decoración.

Las paredes están pintadas utilizando la técnica de dibujo denominada “esgrafiado” que consiste en hacer incisiones sobre el cuerpo del objeto o pared, en la parte superficial, de manera que quede al descubierto la capa inferior.

En las pechinas [cada uno de los elementos constructivos triangulares que resuelve el encuentro entre la base circular de una cúpula y un espacio inferior cuadrado] están representados los cuatro Evangelistas, con los símbolos que los identifican: San Juan y el águila, San Lucas y el toro, San Marcos y el león, San Mateo y el hombre con alas.

En los dibujos pintados en oro de las paredes se observan dos bufas, que son caras que representan el bien y el mal. También hay un ánfora flanqueada por dos dragones, celosos custodios del bien que encierra la misma. Las flores y frutas representan la abundancia de todo lo bueno que se recibe en este lugar sagrado. En la parte inferior aparecen los carneros, símbolos de pureza, custodiados por dragones.

El friso que se encuentra arriba de la columna contiene flores de lis, que representan a María, y laureles, que simbolizan la victoria de la casa del Señor.

En la parte inferior de las pechinas, existen cuatro nichos en los que se erigen sendas estatuas que representan a las 3 virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y a la religión. Observando estas imágenes, notamos que cada una de ellas tienen un elemento que permite su identificación: la “Caridad” está acompañada por un niño, como claro símbolo del amor y entrega hacia el prójimo. La “Esperanza” muestra una espada, con la que se lucha y vence al mal. La “Fe” sostiene la Cruz a través de la cual creemos en Cristo. La “Religión” tiene en sus manos un cáliz, *como símbolo de la Eucaristía.**

Los pisos muestran una combinación de colores en mármol, siendo opuestos los correspondientes a la nave central y al altar. Todos los mármoles de altares y pisos fueron importados de Italia para la realización de las obras y esculturas. Los materiales llegaron en piezas separadas y numeradas que fueron luego ensambladas en el lugar de su ubicación definitiva.

La Cúpula, copia de la cúpula de la Basílica de Superga, Italia, está justo sobre la Cripta con el objeto de que la luz del Templo ilumine directamente a ésta última a través de la claraboya que se encuentra en el piso del pasillo central.

Las puertas de entrada como también las interiores (que acceden a la Sacristía y Contra Sacristía) tienen frontis, característica típica del estilo neoclásico románico, sobre los que se observan los rostros de ángeles.

Los vitrales están realizados utilizando una de las técnicas más antiguas y representan distintos momentos en la vida de San Antonio: el milagro de la mula que se arrodilla ante el Santísimo Sacramento, la bilocación de San Antonio, la visión del Niño Jesús, el pan de los pobres.

En la parte posterior del templo existen tres vitraux con la imagen del Escudo nacional (central), la mitra papal (izquierda) y la cruz de San Francisco (derecha) a modo de banderolas o montantes en la parte superior del portal y puertas laterales de ingreso al templo.

Los confesionarios son piezas de notable belleza realizadas en madera que culminan con una réplica de la cúpula.

Tal como ocurría antes del Concilio Vaticano II, el Baptisterio era una construcción separada del Templo, en el que se hallaba ubicada la Pila Bautismal. Esta última fue desarmada y sus piezas se utilizaron en el Templo en oportunidad de las reformas realizadas en el mismo. De forma octogonal, como muchas de las pilas bautismales, en cada uno de sus lados se podía observar rostros de ángeles y flores de lis. Al ser desarmada, estas caras fueron utilizadas para componer el frente del Altar mayor, reemplazando “La última Cena” que fue reubicada en el nuevo altar, de frente a la comunidad. Otras tres se ubicaron en la parte posterior de la Mesa de la Eucaristía. Y las dos restantes, fueron emplazadas en el Camarín de Jesús de la Buena Esperanza. La pila culminaba con una imagen de Juan Bautista, que fue reubicada sobre el altar que se encuentra en la Cripta.

Las imágenes del Via Crucis están realizadas en dorados y porcelana esmaltada siendo cada pieza una verdadera obra de arte.

Se observan finalmente diversas imágenes de ángeles alados distribuidos en distintos lugares del Templo. Estas figuras culminan las pilas de agua bendita que se encuentran a ambos costados del templo, tan pronto como se traspasan las hermosas puertas de entrada. Las alas en los ángeles son símbolo de su espiritualidad. A diferencia de éstos, cuando se observan figuras que carecen de alas, sólo son niños que transmiten ternura e inocencia.

A cada lado de la nave central y apenas se trasponen las puertas de ingreso al templo, existen dos retablos. El ubicado a la izquierda está dedicado a Jesús de la Buena Esperanza y desde allí se accede al coro. En este lugar se encuentra una preciosa imagen del Niño Jesús de Praga. El retablo de la derecha representa la crucifixión del Señor, con la Virgen María, la Magdalena y San Juan Evangelista a los pies de la Cruz. También se puede observar una imagen del Cristo yacente, digno de contemplación por su conmovedora expresión de sufrimiento. Desde allí se accede a la Cripta.

Esta es de estilo napoleónico y en el centro se encuentra la claraboya ubicada exactamente debajo de la cúpula.

Apenas se desciende por las escaleras, el visitante se enfrenta con una magnífica “dolorosa” del escultor Rubino, pieza única realizada en mármol de Carrara, cuya enternecedora expresión llega muy hondo al corazón del observador.

Una vez en la nave principal, se observa el importante sarcófago de estilo napoleónico donde descansan los restos del Conde Antonio Devoto. Se identifica este estilo por la corona y los laureles que rematan el catafalco.

Enfrentando a este sarcófago, se encuentra un pequeño altar, con Sagrario, que originalmente se erigía en el centro de la cripta, debajo de la claraboya y que fuera trasladado a su ubicación actual entre los años 1965 y 1967.

Originalmente, este altar culminaba con una cúpula que fue reutilizada para el nuevo Sagrario del Altar Mayor, a la vez que en su lugar se emplazó la imagen de Juan Bautista, la que a su vez, fue removida de la Pila Bautismal. Este altar permitía celebrar la Santa Misa en la Cripta, muestra de esto es que el Sagrario se halla habilitado aún hoy. Este hecho pone de manifiesto la profunda fe que movía a Don Antonio y a su esposa. A ambos costados de la nave principal, están ubicados los sarcófagos de las dos esposas del Conde, Rosa Viale, a la izquierda y Elina Pombo a la derecha.

Pueden observarse también en la Cripta, dos hermosas imágenes del Inmaculado Corazón de María y del Sagrado Corazón, que durante muchos años flanquearon a San Antonio en el Altar Mayor. Las imágenes fueron removidas cuando se realizó la reforma del Altar Mayor, colocándose nuevamente los candelabros en sus lugares originales.

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