Parroquia Nuestra Señora de la Purísima Concepción

Su historia se remonta a 1727, cuando el Obispo Buenos Aires, Pedro de Fajardo, presidió una reunión de caballeros, entre ellos el Gobernador del Río de la Plata, Mauricio Bruno de Zavala, para conseguir la donación del terreno en la intersección de las actuales Independencia y Tacuarí y allí levantar una capilla. En 1733, Juan Guillermo González y Gutiérrez de Aragón erigió la capilla bajo la doble advocación del Arcángel Miguel y Virgen de los Remedios.


En 1738, Matías Flores y su esposa compraron a la Hermandad de la Santísima Caridad (que se transladó a la esquina Suipacha y Bartolomé Mitre, dónde se encuentra actualmente la Parroquia de San Miguel Arcángel) la capilla, la rehabilitaron con las debidas licencias del Obispo y la pusieron bajo la advocación de Nuestra Señora de la Purísima Concepción. En 1737 se celebraron los primeros bautismos y en 1749 se la nombró Viceparroquia de la Catedral, siendo declarada Parroquia en 1769. Fue la segunda parroquia de la ciudad. Se separó no sólo por ser una zona muy poblada, sino porque la distancia a la Catedral hacía imposible, en días de lluvia o tormenta, cruzar los arroyos y riachos a caballo o en carretas para llegar a la iglesia principal.

El texto, Auto de Desmembración decía: “Don Manuel Antonio de la Torre por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de la Ciudad de la Santísima Trinidad Puerto de Buenos Aires y su obispado, del Consejo de Su Majestad.


Siendo de nuestro pastoral creciente el atender en lo espiritual y temporal al racional Rebaño que el Señor ha puesto a nuestro cargo…pusimos los ojos en la crecida multitud de almas, contándose veinte mil, y en el corto número de párrocos, reducidos por el llamado de naturales, cuya jurisdicción era rural y los dos curas rectores de nuestra Catedral quienes solamente tenían puesto un capellán o Vicario en la reducida Capilla de la Purísima Concepción en el Alto de San Pedro, cuya feligresía pasa de cuatro mil almas de comunión…" sus límites eran las calles San José, México, la ribera del Riachuelo y el Río de la Plata.

Luego de varias modificaciones, el edificio tomó su aspecto actual en 1865. En 1978, con la ampliación de la avenida Independencia, perdió su atrio.

En la actualidad, el imponente templo ocupa 17 metros de ancho por 63 de largo y las naves laterales tienen 4 capillas cada una con su cúpula y su altar. La cúpula de la nave central es de 25 metros de altura.

Esta parroquia tuvo mucho que ver con la inmigración negra de la zona. “El barrio donde dominaba la población africana se llamaba barrio del Tambor… Era una jurisdicción de 20 manzanas comprendidas en la jurisdicción de islas parroquias de San Telmo, Concepción, Santa Lucía y Monserrat (sic)…” (2).


Asimismo, cuando el 16 de junio de 1955 se quemaron numerosos templos cercanos (San Ignacio, Santo Domingo, entre otros) la Parroquia no sufrió daño alguno, supuestamente porque fue protegida por la Comisaría a cargo de esa jurisdicción, aunque también se dice que fue porque era una “iglesia popular” ya que la mayoría de sus feligreses simpatizaban con el peronismo.

Fusilamientos
Un dato histórico interesante tiene que ver con Plaza Independencia, el “hueco” lindero a la iglesia que ocupaba medio solar. En 1853, la plaza fue escenario de los fusilamientos de Ciriaco Cuitiño –comisario de Policía durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas- y Leandro Antonio Alen, padre de Leandro N. Alem, y abuelo de Hipólito Yrigoyen. Los condenados fueron ejecutados a las 9 de la mañana, sobre el paredón de la Iglesia de la Concepción, y luego los cadáveres de ambos se exhibieron colgados durante cuatro horas ante la vista de miles de vecinos, en la plaza. Cuentan que en esa oportunidad el comandante Cuitiño pidió a sus verdugos hilo y aguja de coser, explicando: “Como después de fusilados nos van a colgar, no quiero que a un federal ni de muerto se le caigan los pantalones”. Obtenidos los elementos pedidos, se cosió el chaleco al pantalón

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